Un joven de 21 años de edad, continúa con la lucha para adquirir y lograr caminar con una prótesis, su principal objetivo hoy en esta etapa de su vida después de sufrir un accidente cuando se desplazaba a bordo de una bicicleta.

La caída le provocó una grave lesión en la zona abdominal, que después se complicaría por la falta de atención en la Clínica 46 del IMSS,ocasionando la amputación de su extremidad inferior derecha. Sin embargo, asegura que esto no le impide seguir con su vida y busca adquirir la prótesis adecuada, la cual tiene un valor aproximado de 130 mil pesos.

Jesús Osvaldo Castañeda Navarro, de 21 años de edad, es hijo de Hugo Castañeda y Yesica Elizabeth Navarro, tiene cuatro hermanos; Yareli, Fernanda, Abril Romina y Renata, y conforman una bonita familia unida con domicilio en la colonia Margaritas de Lerdo, Durango.

Osvaldo está casado y su esposa pronto dará a luz a una bebé, por lo que en mayo tenía grandes sueños para encontrar una estabilidad económica para él y su familia.

Pero todo cambiaría a principios del mes de junio del año en curso cuando al salir de su trabajo y con dirección a su domicilio, sufrió el accidente que le hizo perder el equilibrio al pasar por una piedra, cayendo de manera aparatosa y con ello enterrarse el manubrio metálico en su abdomen.

El joven al verse en tal situación lo primero que hizo fue sacar el objeto, mientras algunas personas se acercaron y de inmediato lo trasladaron a la clínica 46 del Instituto Mexicano del Seguro Social para su atención.

«Ya en el lugar solo me colocaron algunas gasas y la espera para la intervención quirúrgica se prolongó durante cinco horas, para lo cual parte de mis intestinos los traía ya de fuera y con fuerte dolor».

Siguiendo con su relato dijo que al despertar ya se encontraba en piso y solo, ya que nadie avisó de ello a familiares, por lo que pidió un teléfono celular para llamar a sus padres y darles a conocer dónde se encontraba y que le tenía un fuerte dolor en la pierna, sin que las enfermeras en turno le hicieran caso pese a insistirles en reiteradas ocasiones, argumentando ellas que nada podían hacer hasta que el cirujano lo ordenara.

«Transcurrió el día sin que me tomaran en cuenta, por lo que mis padres decidieron sacarme de la institución médica ya que les dijeron que los doctores no trabajaban durante el fin de semana».

Agregó que el dolor en el abdomen y pierna se incrementó conforme pasaba, al mismo tiempo que sentía cómo se enfriaba su pierna, por lo que lo trasladaron al Hospital privado San José donde fue intervenido quirúrgicamente por daño en las arterias y sufrió la amputación de su extremidad, estando internado un mes.

Consideró que hubo negligencia por personal del Seguro Social, ya que piensa que si lo hubieran atendido en su momento y algo hubieran hecho por el dolor de su pierna, no la habrían amputado.

Mencionó que al verse en esa situación, la tristeza lo invadió y su primer pensamiento fue que ya no podría caminar ni trabajar.

Su recuperación emocional, psicológica y física no ha sido fácil pero va poco a poco, argumentando que nada es imposible con fuerza y voluntad.

Todo parecía difícil por los gastos médicos que llegaron a un poco más 300 mil pesos, por lo que gracias a familiares, amigos y a través de la donación a una cuenta bancaria logró solventar el pago hospitalario.

«Yo practicaba el fútbol y hoy formó parte en un equipo de personas con capacidades especiales, por lo que me integro poco a poco pero siempre con entusiasmo y con ganas de salir adelante».

Dice sentirse feliz con el apoyo de su esposa, familiares y amigos, lo que le reconforta y ayuda a echarle toda su fortaleza para seguir adelante, además de ser considerado la «mera cuerda del trompo, en su equipo de fútbol por ser quien mueve la batuta en el medio campo» .

Hoy su nuevo objetivo es completar 130 mil pesos para adquirir una prótesis por lo que realizará distintas actividades para reunir dinero.

«La falta de mi pierna no es impedimento para continuar ya que el tener vida es más que suficiente para seguir adelante, buscar la superación para beneficio de mi esposa e hija que ya pronto la tendremos con nosotros».

Señaló que no tiene tristeza, ni coraje por lo sucedido ya que para el todo es alegría y felicidad al lado de sus seres queridos y amigos que no lo han dejado solo en ningún momento.

Exhortó a toda persona a disfrutar la vida ya que ésta puede cambiar de un día para otro, echarle todas las ganas siempre con alegría, optimismo y por ningún motivo rendirse.

Y ante las caídas, siempre levantarse y ver de frente.

Si deseas ayudar a Jesús Osvaldo, puedes hacer un donativo a la cuenta BANCOPPEL 4169 1608 5322 8402.

Con información de Milenio.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *